software libre frente al software privado o gratuito

[OPINIÓN] ¿MiXtificamos la filosofía GNU?


He seguido una polémica (de las de antes) con singular interés sobre las distros que deciden incluir software privativo en sus repositorios como opción (casi) por defecto, y si deben pasar a una lista negra o se mantienen con el “nihil obstat“.

La discusión se decantó finalmente entre la pureza de sangre o la mixtificación de la filosofía GNU con el utilitarismo comercial, entremezclada con diferentes alusiones personales y derivaciones más o menos apasionadas hacia pastos lejanos.

En definitiva, apasionante y clarificadora…


En mi opinión, ambos (¿sendos?) “bandos” tienen razón (razones) para defender sus posturas. Incluso admito que es posible que esos mismos matices hayan desgarrado las entrañas de los propios mantenedores de las distros que se han “pasado” a la luz revelada. Pero creo que estas discusiones obvian el factor más importante para que una distro alcance el mantenimiento indefinido: fondos. Mal que nos pese, los desarrolladores no viven del aire. El reconocimiento público y la satisfacción por el trabajo bien hecho pasa a un segundo plano cuando llega la hora de la cena.

Además del software, es necesario el hardware… y el usuario para que una distro prospere. Puesto que el usuario privado, el consumidor corriente y moliente, es posible que dé el salto al modelo GNU y se lance a las procelosas aguas del DIY (hazlo tú mismo) es raro el que puede controlar todas las variables y alcanzar el espíritu GNU de forma completa y que cubra todas las necesidades posibles.

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Por ejemplo, el hardware. Un usuario compra, adquiere, se hace con, hereda… lo que puede. Las limitaciones pueden ser muchas o no, pero las hay. Nada garantiza que los sistemas GNU hagan arrancar el trasto que tiene. El entusiasmo inicial se puede transformar en frustración y esta puede empujar al abandono del reverso tenebroso para volver a la luz revelada. ¿Puede una distro facilitarle el trabajo al pobre y sufrido usuario mortal con algunos drivers o programas, preinstalados o por auto instalar? ¿Pueden las distros influir en los fabricantes de componentes para que el software necesario para hacerlos funcionar se ponga a su disposición en las condiciones que hoy exigimos?

También estamos acostumbrados a que estas distros pongan a nuestra disposición el sistema y todas sus actualizaciones gratis. Los creadores, desarrolladores, mantenedores (c/d/m) ya pueden tener un buen empleo pues ese 1% de usuarios no se va a rascar el bolsillo en ningún caso.

El conflicto es evidente: esos c/d/m apenas podrán dedicar su tiempo de ocio para mantener actualizados sus repositorios. Las exigencias de seguridad son cada vez más elevadas pues hay otros c/d/m que parece que obtienen unos recursos más sustanciosos si se dedican a “explotar” las debilidades de seguridad de esos paquetes. Así que hay un refuerzo elevado para pasarse al lado malvado en lugar de permanecer en el lado bondadoso del desarrollo y mantenimiento de paquetes y distros.

Hay distros que han dedicado su objetivo hacia el mundo comercial (léase aviesas empresas), que están dispuestas a pagar por los servicios de mantenimiento de forma que su infraestructura se mantenga operativa de forma eficiente. Pero eso no significa que los c/d/m de los paquetes GNU vean un euro… salvo que se hallen encuadrados dentro de esas organizaciones. Podría ser el caso de RedHat, ahora integrada en IBM, mantenedora de Fedora. Muchos de su c/d/m están dentro de la empresa y pueden pastorear sus paquetes para beneficio de la comunidad GNU.

Ubuntu es un caso similar. Después de muchas vicisitudes y de enterrar un montón de dinero en provecho de sus usuarios privados, ha “abandonado” ese negocio para centrarse en el servicio a empresas: servidores, mantenimiento de infraestructuras… Algo similar a RedHat, pero a una escala algo más modesta, y abandonando el desarrollo de un escritorio propio (Unity) orientado a ser utilizado en múltiples dispositivos.

Así que las distros, para su supervivencia, se han visto “obligadas” a recibir fondos a base de paquetes, enlaces, servicios… “patrocinados” por otras (aviesas) empresas interesadas. Se rompe el espíritu GNU pero se ayuda a mantener la distro. En casi todos los casos es fácil deshacerse de esas intrusiones sin mayor daño. Algo bastante diferente a lo que ocurre en otros sistemas donde se fuerza al consumidor a entregar toda su privacidad por el privilegio de usar esos sistemas (¿Android?).

Y los distintos c/d/m siguen sin ver un euro por su trabajo. Así, se han producido diversas reacciones algunas más airadas que otras, véase el caso de MongoDB. Algunos abogan por constituir un sindicato de c/d/m para “remunerar” (compensar) por el trabajo realizado que otros aprovechan “gratis”. Una especie de sociedad de autores, o una fundación como la de Linux. Aunque es algo más complejo que todo eso pues no es fácil realizar un proyecto como ese de forma global porque… no hay fondos.

El nicho de las distros irá tendiendo hacia el cliente “corporativo”, que está dispuesto a pagar por un escritorio productivo (véase las donaciones a Gnome y KDE) y un sistema fiable, eficiente, robusto, flexible y poco exigente (¿no lo queremos todos aunque no seamos aviesos?). La realidad casi nunca se conforma con nuestros deseos y se conforma con límites menos elevados. No estoy seguro de que esas empresas les preocupe mucho si se mantiene la filosofía GNU o si prefieren que todo funcione.

Por poner el ejemplo de la (aparente) rivalidad entre Manjaro y Antergos como derivadas populares de Arch, la segunda tuvo que renunciar probablemente por motivos puramente económicos. La primera parece que se ha buscado las lentejas (pocas) a base de dar soporte a los usuarios de Steam (creo que Ubuntu hace algo parecido) y a introducir FreeOffice como primera opción en lugar de LibreOffice.

No obstante, las distros permiten (por ahora) que el usuario sea el que finalmente decida qué le conviene más según sus necesidades, apetencias, intereses… o su santa voluntad. Hacemos de esa propuesta lo que mejor nos parece, trufando nuestro sistema con todo aquello que creemos necesitar, esté o no en los repositorios. También soy de la opinión de que somos la comunidad de usuarios/consumidores más exigente que conozco: la práctica totalidad no pagamos un euro y en bastantes ocasiones consideramos “inaceptables” las propuestas que nos hacen aunque las podamos rechazar.

Tiene razón Richard Stallman, naturalmente, al abogar por un software libre. Racional y éticamente sería la opción idónea. La existencia del software privativo tiene sentido… porque se remunera al c/d/m. Finalmente, siempre será el usuario el que decida. Ponerlo a disposición sin imposición cualquier producto es habitual en nuestra sociedad. Pero debe ser un negocio lucrativo. Libre no es gratis, pero la huella es muy profunda.

¿Qué vamos a hacer el 1% usuario? ¿Vamos a promover una fundación/sindicato para contribuir y seguir disfrutando de distros y paquetes actualizados? Lo dudo mucho. Quejarnos de las distros que optan por incluir software privativo como “primera” opción es lo más sencillo… y lo más cómodo. Invocar la “filosofía” que soporta el movimiento GNU cuando no estamos dentro sino que disfrutamos de los frutos de otros no digo que sea egoísta ni bobo, pero sí que se acerca a la conveniencia de nuestros deseos y contradice nuestros propósitos.

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